Te regalo mi cintura y mis labios para cuando quieras besar. Te regalo mi locura y las pocas neuronas que quedan ya, pero no te vallas más.
Te regalo mis silencios, te regalo mi nariz; Yo te doy hasta mis huesos pero quédate aquí…
Si algún día decidieras alejarte nuevamente de aquí, cerraría cada puerta para que nunca pudieras salir-

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