domingo, 24 de julio de 2011


Querido desconocido:

¿Cómo te explico que no me gustaría conocerte nunca? ¿Cómo hacerte comprender que así es todo mucho más fácil? Lo he ido aprendiendo a lo largo de todas mis caídas, es mejor caminar a ciegas.

Prefiero empezar el día imaginándote a saber como eres, y acabarlo preguntándome si esta noche toca soñar contigo.
No quiero saber si te gusta trasnochar, ni buscar en otra gente tu manera de andar. Prefiero crearte a mi manera,
para que así no me falles nunca. Sí, definitivamente te prefiero así, transparente.
 

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