Soy esa clase de mujer que no es suficiente.
De esas que siempre son buenas amigas, grandes confidentes, dispuestas amantes, pero que no alcanzan la categoría de indispensables. Con el brillo adecuado para alumbrar pero insuficiente para encandilar.Suele faltarme una dosis de paciencia, un pestañeo oportuno. Suele sobrarme una pregunta, una presencia, una lágrima que cae sin avisar. No me alcanzan los ojos para desafiar soledades, ni los brazos como elásticos dispuestos a abrazar.
Son pocos mis encantos y demasiadas las dudas.
Soy de esas mujeres a las que, en cuestiones de amor, todo les cuesta el doble.
El doble de tiempo, el doble de paciencia, el doble de riesgo. Sin garantías, sólo siguiendo por instinto la flecha de salida que marca el corazón.
Soy de esas mujeres a las que, en cuestiones de amor, todo les cuesta el doble.
El doble de tiempo, el doble de paciencia, el doble de riesgo. Sin garantías, sólo siguiendo por instinto la flecha de salida que marca el corazón.
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