Volvemos a ser esos dos desconocidos. Aquellas dos que se cruzan por la calle,
y se destrozan a miradas. Inútiles e insignificantes miradas; Pero tras ellas se
esconde un mundo. Palabras, risas, caricias, colores. Esa es nuestra mejor definición:
Palabras: Por todas aquellas que me regalaste, por todas las otras que yo te dedique.
Risas: Nunca he reído tanto como contigo, no porque tengas una gracia innata,
sino que me martirizabas a cosquillas.
Caricias: Porque tus manos han tocado mi piel y me han hecho sentir más de mil cosas.
Colores: Porque con tu aparición todo tubo unos tintes distintos y porque tuve la suerte de
ver como lo coloreabas todo a mí alrededor.
ver como lo coloreabas todo a mí alrededor.
Es triste que tras unos cuantos años solo nos queden una dosis de recuerdos y otra
de sentimientos, ambos incapaces de salvar una historia que ya forma parte de
nuestro pasado. Aunque nadie dijo que yo estuviera preparada para hablar de ti
en un tiempo que no fuera presente o futuro.

No hay comentarios:
Publicar un comentario