miércoles, 17 de noviembre de 2010

Lo necesitaba para existir, la abstinencia me dejaba sin aliento me ahogaba. Sus palabras, sus mentiras eran como espinas clavadas deliberadamente en mi cuerpo y las necesitaba allí, si alguien las sacaba me iba a desangrar con seguridad. Si sacaban las espinas me moría, las necesitaba, necesitaba esas mentiras, necesitaba verlo.

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